La vida pasa y nosotros con ella, cada huella es una senda que impregna un poco de nosotros mismos.
A menudo tratamos de llegar a la meta manteniendo nuestra esencia, la realidad es que rara vez se consigue.
La vida, la gente, el tiempo y las heridas nos contaminan, forman seres que a menudo son nuestros propios demonios.
Pretendemos mantenernos erguidos ante los avatares del destino, mantenernos fuertes y siendo nosotros mismos, pero forma parte de la pantomima de la vida.
Los obstáculos no sólo nos hacen más fuertes, también más duros. Las rupturas no sólo nos hacen más independientes también más fríos. Y las pérdidas no sólo nos hacen más débiles sino también más vulnerables.
Somos lunas que mutan cada noche, cada resto de infortunio prende en lo más profundo de nuestro ser como una auténtica antorcha.
Por eso, cuando sale de nuevo el sol miro al cielo y rezo porque quede algo de mí de lo que era, algo de esa bondad, de esa ingenuidad... algo de aquella felicidad permanente al que le bastaba una piruleta para sonreir.
Yo quiero ser yo mismo...y vosotros?
Este blog hablará de sentimientos, de pasiones en resumen de todos los componentes que hacen que la vida tenga un sentido
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domingo, 11 de marzo de 2012
jueves, 8 de marzo de 2012
Crónica de una pesadilla
Un chillido agudo retumba entre las cuatro paredes de mi habitación. La oscuridad más grandiosa me acecha al abrir los ojos. Busco el interruptor de la lámpara de mi mesilla de noche, arrastro los dedos cansados e inquietos, el tacto de la madera fría resulta delirante.
Algo bloquea el interruptor, estoy demasiado dormido para poder entenderlo, sigo tirando del cable hasta dar con el enchufe. La pereza me invade, nada es lo suficientemente importante para levantarme de la cama, sería una pesadilla. Si es importante volverán a gritar.
Mis ojos pesaban, mis músculos se relajaron de nuevo de una manera abrumadora y no pude pensar nada más. Estaba de nuevo sumido en un profundo sueño...
Paseaba a lo largo de algo mágico, olía bien, me sentía extremadamente feliz, era un pasillo largo, con colores suaves y relajantes cada baldosa estaba cubierta de un tejido similar al terciopelo y cambiaba de color con cada pisada.
El color cambió a un gris intenso, el terciopelo se convirtió en esparto, levante la cabeza y una niña angelical me miraba, cándida, amable, sus intensos ojos azules se fijaron en mi, era absolutamente relajante aquella mirada.
De pronto gritó, agudo, los tímpanos sentían los latidos de mi corazón, el pasillo se hacía cada vez más y más pequeño...Tras unos segundos bajó la voz y dijo: Te he llamado y no has venido, me das pena, eres un vago asqueroso...
Brinqué de la cama, estaba asustado, era un sueño tan intenso...abrí los ojos, la cama estaba mojada, la vergüenza se apoderó de mí, alargué la mano de nuevo a la mesilla,esta vez di con el interruptor a la primera, me acordé que no estaba enchufada cuando el primer halo de luz invadió la estancia, me recosté intentando manchar lo menos posible miré hacia las sábanas, el color de la sangre ardía en mis pupilas, intentaba empujar las sábanas para dejar al descubierto mis piernas, pero no podía, todo el cuarto estaba lleno de sangre, me sentía inmóvil, aparté las sábanas con la mano y vi los huesos de mis rótulas expulsando sangre....ni rastro de mis piernas..
Algo bloquea el interruptor, estoy demasiado dormido para poder entenderlo, sigo tirando del cable hasta dar con el enchufe. La pereza me invade, nada es lo suficientemente importante para levantarme de la cama, sería una pesadilla. Si es importante volverán a gritar.
Mis ojos pesaban, mis músculos se relajaron de nuevo de una manera abrumadora y no pude pensar nada más. Estaba de nuevo sumido en un profundo sueño...
Paseaba a lo largo de algo mágico, olía bien, me sentía extremadamente feliz, era un pasillo largo, con colores suaves y relajantes cada baldosa estaba cubierta de un tejido similar al terciopelo y cambiaba de color con cada pisada.
El color cambió a un gris intenso, el terciopelo se convirtió en esparto, levante la cabeza y una niña angelical me miraba, cándida, amable, sus intensos ojos azules se fijaron en mi, era absolutamente relajante aquella mirada.
De pronto gritó, agudo, los tímpanos sentían los latidos de mi corazón, el pasillo se hacía cada vez más y más pequeño...Tras unos segundos bajó la voz y dijo: Te he llamado y no has venido, me das pena, eres un vago asqueroso...
Brinqué de la cama, estaba asustado, era un sueño tan intenso...abrí los ojos, la cama estaba mojada, la vergüenza se apoderó de mí, alargué la mano de nuevo a la mesilla,esta vez di con el interruptor a la primera, me acordé que no estaba enchufada cuando el primer halo de luz invadió la estancia, me recosté intentando manchar lo menos posible miré hacia las sábanas, el color de la sangre ardía en mis pupilas, intentaba empujar las sábanas para dejar al descubierto mis piernas, pero no podía, todo el cuarto estaba lleno de sangre, me sentía inmóvil, aparté las sábanas con la mano y vi los huesos de mis rótulas expulsando sangre....ni rastro de mis piernas..
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