Chic@ encuentra chic@, y comienza el capítulo, que si hago que te escucho pero quiero llevarte a la cama. Que si somos amigos pero quiero llevarte a la cama. Que si que maj@ eres... que bien me lo he pasado... ¿por qué no lo acabamos en la cama?.
La cama parece el tercer invitado en esa primera cita. ¿ Donde queda lo bonito de los comienzos?
Ya sabéis a lo que me refiero. Eso de si quiere algo que se lance él por parte de las chicas o el si le entro me llevo una patada en los testículos por parte de los chicos o la versión gay de o me la chupa... o ese cubata lo paga él.
La conclusión es sencilla, todos los sexos, razas y orientaciones somos igual de estúpidos. Es una prueba de nuestro propio hedonismo, somos como abejas reinas, nos emperifollamos, perfumamos y salimos serpenteando por las calles con la intención de gustar.
hablado de e m p e r.. vamos de follar, ¿qué se hace en la primera cita? si follas eres una guarra si no lo haces una estrecha, si no la chupas una clásica y si lo haces una fulana, ramera, puta, prostituta, zorra, cerda, cochina.... Los tíos no tienen ese problema, como diría mi amigo el señor Miyagi todo se reduce a meter pene, sacar pene.
Pero no es la cita lo que me asusta, es la post-cita, el nerviosismo de si le escribo o no, o la pesadez de si colgarle o apagar el móvil. Ese ¡me encanta! del tercer día o el ojalá ese troll no vuelva a salir de su cueva.
En definitiva, teniendo manos y dedos para qué aguantar la halitosis matinal.
Un saludo, el pagafantas
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